lunes, 2 de enero de 2012

Primer atentado cultural del Gobierno.

La supresión de la Dirección General del Libro es una barbaridad.
 
 Y lo es no porque haya que "institucionalizar" nada; sino porque funcionaba. A trancas, pero funcionaba. Porque desde ella se ha ayudado a la cultura, y porque cuando algo así se suprime lo que indica no es ganas de "recortar" deficit, sino deseos explícitos de recortar posibilidad de crear. Unamuno hubiera dicho sin duda lo de "ven...ceréis pero no convenceréis". Es una muestra de lo que se avecina en el panorama cultural a partir de ahora. Y creo que deberíamos denunciarlo todos los que de un modo u otro-unos de forma oficial, otros mucho más modestamente y en lo que sabemos- nos dedicamos a intentar promover la cultura en este triste país llamado España.
 

2 comentarios:

  1. Como dejeé dicho, esto, en el fondo, no es más que continuar con el mismo tipo de medidads favorecederas de los grandes empresarios. ¿O es que determinadas editoriales (también las que no editan en papel), no represatan al oligoplio neoliberal y capitalista?
    Tiempo de tiburones, de ley de la selva, esencia del capitalismo

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  2. A la derecha no le interesa nada que sea ajeno a la defensa de unos determinados privilegios de clase y a su concepción estética del mundo. La dirección general no les servía para lo primero ni encajaba en lo segundo. Se consagra este estado de las autonomías simplón y provinciano, lamedor de culos poderosos, paleto, insoportable. Es la victoria de la tribu.

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Ni insultos ni groserías. Disentir todo lo que gustes.