domingo, 19 de febrero de 2012

Sólo a SarkMerkel.


No tengo la sensación de que haya cambiado nada con las manifestaciones de hoy.


 Me explico; el PP tiene la mayoría absoluta y puede gobernar sin tener en cuenta a quien se manifiesta. Y por otro lado, tiene esa mayoría absoluta porque al PSOE le han dejado de votar cuatro millones de personas. Porque el PP –no hace falta más que mirar los números de las elecciones- apenas sacó quinientos mil votos más. O sea, que hay medio millón de personas más que le apoyan y cuatro millones que no apoyan al PSOE. Lo cual quiere decir que toda la masa de manifestantes que hoy se ha lanzado a la calle son en su mayoría gente que no ha votado PSOE. Esto al PP no le da el menor de los sustos. Se lo daría que se manifestaran sus votantes; pero estos parece que están muy satisfechos.

Por otra parte a mí lo de los sindicatos me parece propio de un patético baile del minué. Estos sindicatos con sus cargos liberados, no representan a nadie salvo a sus prebendas. La huelga salvaje que hicieron en Barcelona-coincidió que estaba yo entonces allí- les creó una imagen de fanatismo que deberían mirarse, y por otro lado dan grima con la corbata, la chaqueta, el reloj de marca y el pantalón de tienda de marca. Si Marcelino Camacho levantara la cabeza se volvería a morir de asco.

A Rajoy le importa un carajo la huelga; su único referente es el Capitán Sarkmerkel.

Ya sé que soy heterodoxa, sí; pero pensar o decir que estas manifestaciones indican un cambio es de una ingenuidad propia de quinceañeros.

Y yo estoy mayor.

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